Ciudades subterráneas que aún están habitadas

Ciudades subterráneas que aún están habitadas

¿Es posible vivir bajo tierra hoy en día sin renunciar a la comodidad y a una vida plena? Las ciudades subterráneas evocan imágenes de refugios antiguos y cavernas misteriosas, pero en diversos rincones del mundo hay comunidades que todavía habitan casas cueva y barrios excavados en la roca. Si te intriga cómo funcionan, por qué surgieron y qué curiosidades esconden, en este artículo encontrarás una guía completa sobre su historia, arquitectura y particularidades, con ejemplos actuales que puedes visitar de forma responsable.

Qué entendemos por “ciudad subterránea habitada”

No todas las infraestructuras bajo tierra califican como ciudades subterráneas habitadas. No hablamos de redes comerciales o pasarelas urbanas, ni de túneles defensivos sin residentes permanentes. El foco está en asentamientos donde la vivienda —y una parte significativa de la vida cotidiana— se desarrolla en espacios excavados o semienterrados: casas cueva, patios hundidos y complejos hipogeos que hoy siguen albergando residentes, negocios locales y tradiciones vivas.

Estas comunidades pueden ser barrios de una localidad mayor (como ocurre en Guadix, en España), pueblos casi enteramente subterráneos (como Coober Pedy, en Australia) o conjuntos tradicionales que se han reactivado con usos residenciales y culturales (como los Sassi de Matera, en Italia).

Ciudades subterráneas habitadas: historia

Adaptación al clima y a la geografía

Las viviendas excavadas han surgido una y otra vez donde el medio lo permitía. En desiertos abrasadores, la tierra ofrece un refugio térmico estable; en mesetas de loess, su facilidad para excavar arcos resistentes favoreció hogares abovedados; en laderas de toba o calcarenita, se multiplicaron cuevas con un microclima acogedor. La motivación principal fue la adaptación al clima: reducir la amplitud térmica diaria sin depender de sistemas mecánicos.

De refugios intermitentes a barrios permanentes

Múltiples regiones pasaron de usos estacionales o de refugio a asentamientos permanentes. El paso de la “cueva-refugio” a la “casa cueva” implicó sofisticación: ventilación planificada, aljibes, patios hundidos para entrada de luz, e incluso redes de túneles que comunicaban estancias y viviendas vecinas. En muchos casos, la excavación se transmitió de generación en generación, ampliando habitaciones según crecía la familia.

Arquitectura subterránea: cómo se diseña la vida bajo tierra

Tipologías principales

  • Casas cueva en ladera: se excavan estancias directamente en un talud o loma. Fachada mínima, interior profundo con salas enlazadas.
  • Patios hundidos: un gran patio circular o rectangular excavado a cielo abierto del que parten túneles hacia las habitaciones. Aporta luz y ventilación.
  • Hipogeos conectados: redes de estancias subterráneas con pasadizos, a veces con usos mixtos (vivienda, culto, almacenamiento).

Ventilación, humedad y luz natural

El confort en una ciudad subterránea depende de tres variables clave:

  • Ventilación cruzada: se crean ejes de aire mediante túneles opuestos, lucernarios o chimeneas de tiro que expulsan aire caliente.
  • Gestión de la humedad: revestimientos de cal o morteros transpiran y evitan condensaciones. El trazado de suelos con ligera pendiente ayuda a evacuar agua hacia sumideros o aljibes.
  • Luz natural: patios y bocas de acceso actúan como pozos de luz. Las estancias más profundas se destinan a dormitorios y almacenes, mientras las salas de estar se colocan cerca de entradas.

Materiales y técnicas

Los materiales varían según la geología local: toba volcánica en Capadocia y Andalucía, calcarenita (tufo) en Matera, loess compactado en el norte de China, areniscas en Australia. El arco y la bóveda son formas estructurales recurrentes por su capacidad de distribuir cargas en materiales relativamente blandos. La excavación manual, con picos y palas, sigue vigente en algunas zonas, aunque la consolidación moderna emplea refuerzos de hormigón proyectado y mallas donde es necesario.

Servicios modernos y normativas

Muchas viviendas subterráneas cuentan hoy con electricidad, saneamiento, agua corriente e incluso fibra óptica cuando la orografía lo permite. Las normativas locales regulan ventilación mínima, estabilidad del terreno y salidas de emergencia. En zonas patrimoniales, cualquier reforma requiere proyectos que respeten la morfología original y el paisaje histórico.

Ciudades subterráneas que aún están habitadas

Coober Pedy, Australia

En el desierto del sur de Australia, Coober Pedy se hizo famosa por el ópalo y por sus dugouts, viviendas excavadas donde gran parte de la población vive para escapar del calor extremo. Tras el hallazgo de ópalo a inicios del siglo XX, mineros y familias adaptaron antiguas galerías y cavaron hogares nuevos. Bajo tierra, la temperatura se mantiene notablemente estable, lo que reduce la dependencia de la climatización.

La arquitectura combina estancias abovedadas con largos pasillos y pozos de ventilación. Hay iglesias, galerías de arte y comercios subterráneos. La arenisca permite excavar con relativa facilidad y deja superficies lisas que, iluminadas con luz cálida, crean ambientes acogedores.

  • Curiosidad: varias iglesias se encuentran totalmente bajo tierra, con iconografía tallada en la roca.
  • Consejo de visita: el museo Umoona muestra la historia minera y doméstica; las visitas guiadas entran en viviendas típicas y antiguas galerías de ópalo.
  • Clima: en verano las temperaturas exteriores pueden superar con holgura los 40 °C; bajo tierra la sensación térmica es mucho más estable.

Matmata, Túnez

Matmata es sinónimo de casas trogloditas con patio hundido, un sistema ancestral que aprovecha la inercia térmica del terreno. Un gran patio circular, de varios metros de profundidad, organiza la vivienda: desde él parten túneles hacia habitaciones excavadas radialmente. La entrada puede ser un corredor horizontal o una rampa discretamente integrada en la ladera.

Estas viviendas mantienen frescor diurno y calidez nocturna, algo esencial en el clima semiárido. Varias familias amazigh conservan y usan estas casas, y algunas se han abierto al turismo con hospedajes. La tipología facilita la vida comunitaria: el patio es el corazón social y funcional.

  • Curiosidad: el Hotel Sidi Driss, una casa troglodita, sirvió como escenario cinematográfico, lo que multiplicó la fama de Matmata.
  • Arquitectura: muros encalados para controlar la humedad y reflejar luz; almacenaje de agua en cisternas excavadas.
  • Consejo: contrata guías locales y pide permiso al fotografiar patios, ya que muchos son hogares en uso.

Yaodong del Loess, China

En la meseta de Loes, especialmente en provincias como Shaanxi y Shanxi, los yaodong son viviendas tradicionales excavadas en el loess, un sedimento fino y estable cuando está seco. Adoptan dos esquemas: cuevas abovedadas abiertas en taludes y patios hundidos (a modo de siheyuan bajo rasante) con estancias alrededor. Sus fachadas suelen incluir arcos y celosías que regulan luz y ventilación.

El rendimiento térmico de un yaodong es notable: la masa del terreno filtra las oscilaciones térmicas. Aunque muchos fueron sustituidos por construcciones modernas, en áreas rurales aún se habitan y se han modernizado con electricidad, suelos de cemento, carpinterías de vidrio y calefacción adaptada.

  • Curiosidad: el arco característico no es solo estético; su forma distribuye cargas y previene desprendimientos en el loess.
  • Vida cotidiana: cocinas con kang (plataforma calefactada) integradas en el muro, aprovechando el calor residual.

Guadix y otras cuevas de Andalucía, España

En Guadix (Granada) y su comarca existe uno de los mayores conjuntos de casas cueva de Europa. Las viviendas se excavan en tobas y arcillas, con fachadas encaladas mínimas y chimeneas que emergen como pequeños periscopios blancos sobre el cerro. Muchas están habitadas de forma permanente y su interior mantiene una temperatura agradable prácticamente constante.

El urbanismo es orgánico: calles que serpentean entre lomas, puertas que parecen surgir de la tierra y miradores con vistas a la sierra. Algunas cuevas se han reconvertido en alojamientos rurales, mientras otras siguen siendo hogares familiares con estancias ampliadas a lo largo de décadas.

  • Curiosidad: la imagen de chimeneas dispersas delata un barrio entero bajo tus pies.
  • Consejo: en el Centro de Interpretación de las Cuevas podrás entender la evolución constructiva y visitar casas museo.

Sassi de Matera, Italia

Los Sassi de Matera, Patrimonio de la Humanidad, son barrios históricos de viviendas excavadas en la calcarenita local. Tras un periodo de abandono y realojo en el siglo XX por problemas sanitarios, se inició una recuperación que ha reactivado el área con usos mixtos: residencias, talleres, museos y alojamientos, algunos nuevamente habitados por residentes.

La arquitectura se organiza en terrazas y cavidades superpuestas, con sistemas de cisternas y conducciones que recolectaban cada gota de lluvia. Hoy se exige equilibrio entre conservación y uso, lo que convierte a Matera en un ejemplo de cómo re-habitar paisajes subterráneos con sensibilidad patrimonial.

  • Curiosidad: bajo las viviendas hay una compleja red de aljibes interconectados, visitables en rutas guiadas.
  • Consejo: recorre temprano para ver el cambio de luz en las fachadas trogloditas y evita aglomeraciones.

Capadocia, Turquía: cuevas habitadas hoy

La región de Capadocia es célebre por sus ciudades subterráneas históricas como Derinkuyu y Kaymakli, hoy musealizadas y sin residentes. Sin embargo, la tradición troglodita se mantiene en casas cueva de pueblos como Göreme, Uçhisar u Ortahisar, donde algunas se utilizan como hogares y otras como pequeños hoteles y cafés. La toba volcánica facilita excavaciones limpias y estables, y muchas viviendas combinan estancias excavadas con cuerpos construidos en piedra.

  • Curiosidad: los característicos conos rocosos, llamados “chimeneas de hadas”, a menudo esconden estancias excavadas.
  • Consejo: respeta la señalización de propiedades privadas; no todas las cavidades son accesibles ni seguras sin guía.

Ciudades subterráneas habitadas: arquitectura y curiosidades

  • Temperatura estable: las casas cueva suelen oscilar poco, con rangos confortables que reducen consumo energético en climas extremos.
  • Acústica agradable: los muros excavados absorben vibraciones y crean ambientes silenciosos, valorados para descanso y música.
  • Huella visual mínima: la mayor parte del volumen construido es invisible desde el exterior, integrándose en el paisaje.
  • Riesgos y mantenimiento: filtraciones tras episodios de lluvia intensa o movimientos de terreno exigen revisiones periódicas y drenajes adecuados.
  • Valor cultural: muchas zonas trogloditas son patrimonio protegido; convivir con turismo requiere pautas claras para evitar la gentrificación y preservar la vida barrial.
  • Usos híbridos: bodegas, talleres artesanales y espacios culturales encuentran en las cavidades condiciones ideales de temperatura y humedad.

Consejos para visitar ciudades subterráneas habitadas de forma responsable

  • Respeta que son hogares: pide permiso antes de fotografiar patios o entrar en pasajes que no estén claramente abiertos al público.
  • Contrata guías locales: además de enriquecer la visita, contribuyes a la economía de quienes viven y mantienen estas tradiciones.
  • Calzado y linterna: algunos recorridos incluyen suelos irregulares y zonas poco iluminadas; lleva calzado con buena suela y una luz pequeña.
  • Evita tocar superficies: la roca blanda puede erosionarse con el contacto continuo; sigue los senderos señalizados.
  • Elige temporadas templadas: aunque el interior es estable, el acceso exterior puede ser extremo en verano o invierno.
  • Infórmate sobre normativas: en áreas patrimoniales hay límites de aforo y horarios; cumplirlos ayuda a preservar estos lugares únicos.
Carla
Carla

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